martes, 21 de octubre de 2014

21/10: El Niño Gusano



21/10: El Niño Gusano (208 Págs.)
Hideshi Hino – La Cúpula 2005



Esta es la primera obra que me leo del autor, y desde luego me ha sorprendido gratamente. La historia está orientada como si se tratara de un cuento infantil, de hecho la acción se narra desde el punto de vista del niño protagonista. En él encontramos el típico discriminado social (como podría ser Peter Parker, alias Spider-Man), y también al igual que ese personaje, vemos como su vida sufre una transformación cuando un insecto le pica. Lo que ocurre que en este caso (y parecido a un What If llamado Aracnomorfosis, y donde se fantaseaba que ocurriría si tras la mordedura de la araña Peter Parker se hubiera transformado en un monstruo-araña, o a Metamorfosis de Kafka), en este cómic pasa lo mismo, siendo el niño el que se transforma en un gusano de las mismas características que el que le picó... pero de considerables proporciones más grandes. A partir de ahí el argumento recuerda a Frankenstein, por el hecho de tener a un monstruo que sólo busca el calor y el cariño de los demás, pero que es rechazado por todos por su aspecto horrible.

 Su autor, Hideshi Hino, es conocido por su manera de contar las historias y de presentarnos a sus personajes que invita a sentir compasión por ellos, sobre todo después de asistir a los momentos tan desagradables que les hace sufrir. Esto ocurre con El Niño Gusano, el segundo manga que publicó la editorial española La Cúpula en el 2005, pero que puede conseguirse en comiquerías argentinas o en las clásicas páginas web de compra y venta.
  Sampei (el protagonista) es el típico niño al que se le da mal la gimnasia. Además sus padres lo repudian porque no estudia lo suficiente y sus compañeros suelen acosarle a la salida de clase. Sus únicos amigos son los insectos y los animales, con quienes comparte un escondite en un basural. En esos pocos momentos de felicidad sueña con "ser libre como un pájaro o un pez". Pero sucede que, tras una riña doméstica, el protagonista vomita un extraño gusano rojo que le atacará con su aguijón. Desde aquel incidente, Sampei empieza a sufrir una metamorfosis de lo más “kafkiana”, para descubrir que continúa siendo rechazado, más aún convertido en gusano. Sin embargo, el personaje mantiene el humanismo en su rostro (pupilas desiguales y nariz imperceptible). Y lo veremos columpiarse, nadar e incluso imitar a Tarzán antes de encontrar su refugio en las cloacas. Tras estos escasos instantes de alegría, el niño gusano iniciará una cruel venganza contra aquéllos que intentaron acabar con él. Luego Hino nos deleitará con un hermoso final.
Nuevamente no resulta nada original este planteamiento pero del modo en que Hideshi Hino lo desarrolla, casi como un macabro cuento para niños, lo dota de un toque siniestro y efectista. Aquí no hay un viaje iniciático ni el nacimiento de un héroe: todo el manga es deprimente, como niño era desgraciado, y como gusano también lo es, no llegando a encajar en el mundo de ninguna de las dos formas. El dibujo tiene un trazo infantil, que precisamente es lo que más acaba inquietando. En su estilo naïve también tienen cabida el exceso y lo nauseabundo.
  Con este manga tenemos un relato de terror que, si bien no asienta los cimientos de nada nuevo ni reinventa el género, nos lo plantea sabiamente urdido con la clásica historia de rechazo social, logrando asquearnos y darnos pena a la vez, y con la inquietud de saber qué vicisitudes le esperan al protagonista, una incertidumbre que nos hará llegar hasta el final de la obra devorando sus páginas.

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