sábado, 12 de diciembre de 2015

12/12: Luuna Vol. 3: Tras las Huellas de Oh-Mah-Ah (Final)



12/12: Luuna Vol. 3: Tras las Huellas de Oh-Mah-Ah (48 Págs.) - Final
Didier Crisse y Nicolás Kéramidas – Norma Editorial 2006

Dicen las leyendas indias que la tribu mítica de los paumanok es el vínculo entre el mundo de los dioses, la naturaleza y los hombres. Luuna, la hija del gran sachem de los paumanok, sufre la maldición de Unkui, el genio maléfico de la noche: Luuna tiene dos tótems; uno es bueno, pero el otro no, por lo que las noches de luna llena, la joven guerrera hará el mal. Y solo los hechiceros de las grandes tribus del Sur, más allá del desierto, pueden liberarla de la maldición. De eso se trata la travesía empezada por la protagonista buscando a los hechiceros que la liberen de la maldición, pero en este mundo de fantasía, donde todo luce tan cute y tan Disney, la travesía de la protagonista trata también sobre el paso de la infancia a la adultez, y las complicaciones que eso conlleva.

 En este tercer volumen, Luuna, se encuentra condenada a vagar con sus dos lobos y 3 pequeños y turbulentos genios del bosque. Sin embargo, cada luna llena, su gran amigo Takuwa siente su sufrimiento a distancia. Una noche, decide ir a ayudar. Mientras tanto,  Luuna encuentra el Pipintus azul. A este último le explicó que por lo menos ella piensa  reparar el daño que ha causado durante su última noche de devastación, algo que vimos en el tomo anterior. Incapaz de recordar nada más, deseosa de corregir sus errores, Luuna es arrastrado en una cueva. Allí conoce a Oh-Ah-Mah, un pies grandes (un yeti de los Apalaches) tímido y aterrorizado, que le va a meter la dosis de humor que este tipo de historias fantásticas y juveniles necesita.
 Luuna era una serie que me parecía fresca, divertida, con un trasfondo de la mitología de las tribus de Norteamérica, muy en la onda Pocahontas. Pero lo que más pegaba, tanto para los chicos que se enganchen con esta lectura como para los adultos amanes del Noveno Arte, es sin duda la faz gráfica, de la que se encarga Nicolás Kéramidas. El dibujo es brillante, muy anclado en el estilo Disney, debido a que justamente este artista sale de la factoría de animación francesa de Disney. Esto le da un plus a una lectura orientada al público juvenil.
 Sin embargo, este tercer tomo me dejó un gusto amargo. Lo primero, es que es un tomo intranscendente, donde ocurre poco, y parece más de transición. Lo segundo, es que me comí un feo amago de final. De hecho, este tercer tomo es el último publicado por Norma Editorial al español, pero en Francia se han publicado más de 8 álbumes de esta serie. ¿Y cómo hago para leer y finalizar esta serie? Norma empezó a publicar volúmenes integrales, pero son difíciles y caros de conseguir. Parece que me comí el amago de que Luuna finalizaba con estos tres álbumes, y ahora me quedo una serie inconclusa. Una pena.

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