domingo, 24 de abril de 2016

24/04: DMZ Vol. 8: Corazones y Cerebros



24/04: DMZ Vol. 8: Corazones y Cerebros (192 Págs.)
Brian Wood, Ryan Kelly y Riccardo Burchielli – Planeta DeAgostini 2010

El volumen 8 de DMZ (que recopila los números 42 al 49) nos presenta dos historias independientes de temática muy diferenciada. La primera historia que tenemos está bautizada como No hay futuro (No future en la edición original). En este relato los sospechosos habituales de la serie casi desaparecen para dejar lugar a un hombre cuya anexión a un grupo de insurgentes termina por conducirlo al borde del precipicio. Se trata de una interesante historia que nos muestra cómo con las trampas psicológicas adecuadas, prácticamente cualquier persona puede degradarse hasta convertirse en un convencido terrorista suicida. En la siguiente trama, que da título al tomo (Hearts and Minds en la edicion original) comprobamos como Matty Roth inicia una sucesión de graves errores que conducen al periodista a un punto sin retorno en su estatus dentro de la DMZ. La tensión en Manhattan se vuelve a poner al rojo vivo.

 Brian Wood, guionista y creador de la colección, cuenta en esta ocasión con dos dibujantes. En No hay futuro encontramos a Ryan Kelly, con quien Wood ha trabajado en trabajos de la altura de Local o Northlanders. Kelly nos presenta en esta ocasión un arte expresivo y cumplidor, justo en las escenas de acción pero muy certero en la expresión facial y corporal. Una curiosidad, en el foro de Brian Wood se presentó por primera vez las láminas de No Future engañando a los fans y comentando que lo que el tándem estaba preparando era un trabajo para Punisher.
 Por el contrario, en Corazones y Cerebros regresa el europeo Riccardo Burchielli, que presenta su habitual feísmo eficaz y su más que destacable narrativa de cómic contemporáneo; que sumerge al lector en cada escenario y cada situación.
 DMZ se compone de doce volúmenes y al terminar el octavo, como si se tratara de una perfecta operación matemática, parecemos estar cerrando el segundo acto. Matty nunca estuvo peor  y la última persona que podría hacerlo cambiar de opinión le pidió que nunca volviera. La tensión con la que juega esta obra de ficción es extraordinaria, y te hace querer seguir leyendo el resto de la historia. Una serie híper recomendable, la cual tiene todo el potencial para convertirse en un clásico moderno del cómic.

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